Isabel Riquelme es una calle neurálgica para el centro de Chillán. El tramo comprendido entre Libertad y El Roble debe ser uno de los lugares con mayor concurrencia de nuestra urbe, seguido por la zona que circunda la esquina de 5 de Abril con Maipón y la de Isabel Riquelme con Arturo Prat. Allí se encuentran algunos de los espacios más concurridos y transitados, clave para nuestra vida cotidiana, como el Mercado Municipal y el mall Arauco Chillán.
Recorriendo ese sector, frente al mall chino más vacío que pueda existir en esta ciudad de malls chinos, se encuentra una pequeña cafetería de especialidad. Pero es pequeña sólo por la cantidad de comensales que puede recibir a la vez. Mesas para grupos reducidos y pasillos ajustados en el que se desenvuelvan los baristas, es difícil no dejarse cautivar por el aroma profundo y envolvente del café que preparan y que llama inmediatamente a la torta.
El café es muy bueno. Lo ofrecen para llevar a casa e intentar replicar esos flatwait, y los precios son bastante módicos. El lugar está dominado por un gris casi negro, acompañado de tonos amaderados que recuperan vida gracias a las plantas que dan carácter al interior. Sin embargo, debo decir que no es eso lo que más me interesa de Club 522.
Lo que más me asombra es su emplazamiento en una zona tan neurálgica. Su ubicación aporta a esa realidad intempestiva un momento amable: pasar, pedir un café para llevar y que además sea de grano, tostado, con sabor real, y no el producto de una máquina que entrega café acartonado. Por muy verde, amarillo y rojo que sea, el lugar se vuelve transversalmente necesario para quienes buscan un buen café, para quienes van apurados o simplemente necesitan un espacio de pausa en medio de la velocidad y el movimiento del centro de la ciudad.
Nunca he pedido para llevar, pero me gustaría probar la experiencia. La paila de huevo no la he probado, pero aun así agradezco poder pasar cada vez que necesito hacer hora. Puedo estar tranquilo mientras chamullo un libro o caigo en el scroll cotidiano.
Mención honrosa al brownie, que no es el mejor de la zona, pero permite mantener altas las expectativas sobre el resto de la carta.
Nota*:
¿Cuál debería ser la siguiente que visitemos?
*Esta evaluación está hecha en base a una experiencia de consumo puntual y no está vinculada a auspicios ni modificaciones que la cafetería implemente en su carta o servicios