Pasan gobiernos, pasan generaciones, pasan modas y estilos musicales. Lo que no pasa es que cambien las relaciones de producción. Lo siento, amigo memero de internet, pero da lo mismo si tienes una empresa online o si ganas dinero en casas de apuestas: los trabajadores siguen siendo el motor de la historia. Por eso te traigo un listado de factos para que, en el Día del Trabajor, puedas comprender un poco esta perspectiva.
- Si ganas un sueldo para vivir, eres un trabajador. Da lo mismo cuánto sea el monto o si ese sueldo te permite ir de vacaciones a Chiloé o a Londres. No importan los ceros o si te atiendes en la clínica. Sigues siendo un trabajador, una persona que depende de su fuerza de trabajo para vivir.
- Por más que tu jefe sea lolein y llegue a trabajar con una polera Maui y un bronceado de cantina, no eres su colaborador. Él sigue acumulando el dinero que genera tu trabajo. Incluso si lo pudieras humillar o tratar como “amigo”, sigue decidiendo los rumbos de la empresa. Aunque te pague bien, él gana más que tú. La relación sigue siendo asimétrica, porque hay otros cientos que pueden hacer tu trabajo y reemplazarte.
- Los impuestos son una forma en que los multimillonarios devuelven la plata que les hicimos ganar con nuestro esfuerzo. Para que una empresa surja, necesita infraestructura material, como carreteras, semáforos, puertos, electricidad, internet, agua potable, gas, etc., y también infraestructura más humana, como trabajadores mínimamente educados, hospitales para que no se mueran, transporte público para que lleguen al trabajo, etc. Si ganan plata es porque el Estado se lo permite . Y el Estado somos todos nosotros.
Podría seguir. Sé que el chascón Marx es un poco resistido en nuestra posmodernidad apocalíptica, pero es el mejor para explicar cómo funciona el capitalismo. Aunque quizá los modelos que han intentado llevar a cabo su teoría han fracasado, el modelo explicativo sigue más vigente que Cristian Castro en su banda de heavy metal.