A menos de una semana de la primera Cuenta Pública del Presidente José Antonio Kast, la UDI volvió a instalar una de las principales propuestas impulsadas por la derecha tradicional: reducir ministerios y reorganizar parte de la estructura estatal.
La iniciativa, presentada formalmente al mandatario propone fusionar diez carteras y disminuir de 25 a 19 los ministerios. Entre las principales modificaciones, se plantea unificar Educación, Ciencia y Cultura; Interior con Segpres y Segegob; Vivienda con Bienes Nacionales; y Minería con Energía.
Desde el gremialismo argumentan que la medida permitiría “modernizar el Estado”, reducir burocracia y evitar duplicidad de funciones. El diputado UDI Eduardo Cretton sostuvo que “Chile tiene muchos ministerios y es momento de avanzar hacia lo que se prometió en campaña: fusionar ministerios”.
“Queremos un Estado más eficiente y, por lo tanto, hemos pedido recortar la burocracia innecesaria”, afirmó el parlamentario.
La discusión se produce mientras el Ejecutivo prepara los últimos detalles de la Cuenta Pública del próximo 1 de junio, donde el Gobierno ya adelantó que pondrá énfasis en seguridad, economía y modernización del Estado.
Sin embargo, la discusión ha abierto cuestionamientos sobre el impacto que una reducción de ministerios podría tener en áreas especializadas del aparato público, particularmente en materias vinculadas a cultura, ciencia, vivienda o desarrollo social.
Experiencias recientes en otros países de la región, como en el caso de Argentina, han mostrado que los procesos de fusión o eliminación de ministerios suelen ir acompañados de pérdida de autonomía institucional, reducción presupuestaria y concentración de funciones en “superministerios”. Diversos analistas han advertido que, cuando estas reorganizaciones responden principalmente a criterios de ajuste fiscal, pueden debilitar la capacidad de gestión y seguimiento de políticas públicas específicas.
Uno de los puntos críticos es la pérdida de peso político de ciertas áreas dentro del Gobierno. Al dejar de existir como ministerios independientes, sectores como cultura, ciencia o vivienda pueden ver disminuida su capacidad de negociación presupuestaria y presencia en la toma de decisiones.
Además, especialistas han señalado que la concentración excesiva de funciones en una misma cartera puede generar sobrecarga administrativa y dificultar el desarrollo de políticas focalizadas, especialmente en temas que requieren atención técnica permanente.
Pese a ello, la idea cuenta con respaldo en parte importante del oficialismo y también en sectores de la ciudadanía. Una encuesta de Panel Ciudadano UDD reveló que un 63% de los encuestados considera que Chile debería tener 20 o menos ministerios, cifra que sube a un 84% entre personas identificadas con la derecha.
Asimismo, un 57% se mostró favorable a que Kast anuncie un proyecto de fusión de ministerios durante la Cuenta Pública. El respaldo alcanza un 85% en la derecha y un 26% en la izquierda.
Desde la oposición, en tanto, surgieron críticas ante la posibilidad de que la Cuenta Pública se centre en anuncios de reorganización administrativa. El jefe de bancada del PPD, Raúl Soto, afirmó que el Ejecutivo “tiene pocos resultados que mostrar” y pidió un “golpe de timón” en el rumbo del Gobierno.
En una línea similar, la diputada Carolina Tello (Frente Amplio) advirtió que la instancia “no puede transformarse en una puesta en escena” para maquillar los efectos de una reforma que, a su juicio, todavía genera dudas respecto a su viabilidad e impacto fiscal.